Las lágrimas del cielo recorren sagazmente extensas distancias antes de morir en el suelo, con la ilusión de siquiera poder alcanzar la sombra de tus pazos. Y batallan entre las nubes tan solo por la mera idea de abrigar la esperanza de alguna vez poder besar tú piel.
No les aterra su pequeñez o la grandeza de tú cuerpo, cual es como un océano de trigo sediento de amor.
Ellas piensan mientras danzan en el aire la forma y la manera de hallar cabida dentro de tí, cobijarse en tú ser, ocultarse como un ladrón que ha robado un deseo a los cielos, para utilizarlo y transformarse en un grano de mosto el cual pueda crecer desmesuradamente con tal ímpetu que sus raíces puedan beberte, a tal punto de embriagarse de amor al haber madurado en tú dulce río; dejando caer sus frutos de amor, sus sueños, su pasión, como un relámpago a tus pies, como una tormenta de beso, como un diluvio de versos, como un huracán de caricias............violentamente incontenibles.