Cuando caen las tardes
La mística flor del ocaso en su expansión fraguosa, aletea cual ave al verso, que ovan deleitosa en las místicas ramas de las nostálgias..
Son las tardes de Abril, que me traen la convicción de no olvidar las penas que van cayendo, cual hojas llevadas por el viento.
Vuelen pequeños barriletes de sol, ¡¡Juegan!! Y retrotraen el influjo doliente que el tiempo no borra; gravita, es bandera, en el tiempo, el ocaso de Abril.
Las antiguas Musas en sus maestrías inspiradoras, de horizonte bastos y azules, hendido de ausencias, de autoras blancas.
Bregó un canto atrapante y crepuscular, y en mí solitario corazón de adobe solté mas amarras que me adherían, a las ambigüas penas, que plugaron cual yedra. Ellas se echaron a volar cielo arriba confundiéndose en el amplio campo sideral.
Yo esperé al sueño de mí orfandad, soñé sumergida y longeva de hojas nocturnas, y luego desperté...... Fue una tarde y vi el más bello ocaso una tarde de Abril, y mí madrecita junto a mí.