Novia: Mí corazón late tanto por vos mí amor; si fuese un árbol, de seguro sería un cerezo de Japón, que crece con cada palabra de amor tuya. Enamorándome, llenándome de flores.
Te amo dulce príncipe.
Novio: Cubriría tú cuerpo de besos, y en cada parte que bese de tí, pondría un pétalo con mí nombre.
Novia: Mírame que florezco por tí. Mí cuerpo ahora te pertenece.
Novio: Florece entre mis manos, florece entre mis dedos, florece entre cada palabra, y caricia que deje en tí.
Novia: Soy los árboles de cerezo de Japón, tan llenos de vida, tan llenos de colores, tan llenos de amor, tan llenos de tí.
Novio: Tú cuerpo es un jardín donde mis manos reposan, y labran tú piel en el invierno, para que así en primavera reverdezcan nuestros retoños de amor.
Novia: Amaré cada segundo a tú lado, al igual de como te amo a tí, cada delicada caricia de tus suaves manos, como lo haces tú amor mío. Te amaré eternamente como jamás pude amar, hasta el último aliento de mí ser te amará.
Novio: Amaré cada hebra de tus cabellos, amaré cada instante en el que pueda resplandecer tú sonrisa, amaré cada momento en el que puedas robarle a él tiempo, las llaves de la memoria para amarme a mí.
Novia: Te amaré tanto como si pudiera enloquecer con tú ausencia, llenaré tus labios de besos como me sea posible. Viviré para Dios y para hacerte feliz, como tú me haces feliz.
Novio: Te amaré tanto, hasta que tú sonrisa resplandezca de felicidad y queme mis ojos, esto será mí excusa para estar aún mucho más cerca tuyo. Me aferraré a tí perpetuamentente, para así transformarme lentamente en el cerezo que alimentará de felicidad tú Alma pulcra.