Tú belleza encandila y opaca la luz de mis ojos, es por eso que eres tan valiosa ¿con qué compararía a tú belleza? Si eres más valiosa que una ciudad forjada de oro refinado.
Tú belleza encandila y opaca mis recuerdos, mí pasado, mí presente, y mí futuro ¿con qué compararía a tú belleza? Si te amo tanto, que podría construir un castillos de cristal con mis lágrimas hasta la luna, para aprisionarte eternamente en el, y luego nombrarte mí Reina.
Tú belleza encandila y opaca mí existencia ¿con qué compararía a tú belleza? Si eres como un universo de amor, que implora y clama desde cada poro del infinito; el ser recorrida y reencontrada por mí piel a cada instante.
Tú belleza encandila y opaca la luz ¿con qué compararía a tú belleza? Si a veces quisiera besar tus labios tan lentamente, que al abrir mis ojos pudiera sentir la longevidad de mí alma.
Tú belleza encandila y opaca la luz de mis pensamientos, es por eso que eres tan valiosa ¿con qué compararía tú belleza? Si eres tan inalcanzable, tanto que ningún ser humano puede siquiera imaginarte, o dignarse a reflejarse en tus pupilas por un instante.
Eres tan valiosa, tan pura, tan inocente, que ningún ser humano sería merecedor de poseerte, salvo a quien Dios le obsequiare la gracia de tenerte, ya que tú hermosura se encuentra velada para el mundo, pero develada para mí, Dulces Hada.